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Diagnóstico
Los servicios de transporte especial son una de las grandes deficiencias en materia de transporte para las personas de movilidad reducida en España. Las personas más gravemente afectadas que hoy no pueden utilizar los servicios de transporte ordinarios, y menos aún las que no los van a poder utilizar incluso cuando sea mejorada su accesibilidad, están, pues, olvidadas por las autoridades responsables de su transporte.
Existen actuaciones subsidiarias de los servicios de transporte especial que parchean este déficit, con su mejor voluntad, como es la actividad encomiable de la Cruz Roja y los servicios que prestan las asociaciones de minusválidos, pero que no pueden sustituir a los casi inexistentes servicios de transporte especial. Barcelona es la única ciudad que tiene un servicio de transporte especial desde 1978, que va mejorando, y otras ciudades de Cataluña, Bilbao, Valencia, etc. tienen servicios de transporte especial incipientes, sin desarrollar. Muchas iniciativas de transporte especial han fracasado en España, y han sido clausuradas.
Los vehículos utilizados en los servicios de transporte especial o subsidiarios distan de ser los idóneos. La tarificación se mueve entre la gratuidad y la tarifa de los servicios de transporte ordinario a los que suplen, con una subvención del 100 al 95 por ciento. La gestión, explotación y organización son primitivas, y basan su actividad en los viajes de grupos prefijados con mucha antelación. Está sin atender la demanda instantánea e individual, de forma generalizada.
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